EN SINCRONÍA CON TU AFECTIVIDAD

Emoción

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La música como puente hacia las emociones

El componente afectivo se asocia con los aspectos melódicos de la música, ya que una melodía es por definición una sucesión de sonidos que acontecen en el tiempo. Las emociones destacan por su carácter inestable y sumamente variable, por eso en ocasiones nos cuesta regularlas. La música es un arte temporal, y gracias a eso, es capaz de acompañar momento a momento las emociones según van apareciendo. Gracias a esto y por medio del principio ISO y el de contraste, podremos contener primero, navegar después y por último ser capaces de “modular” las emociones.

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Posibles intervenciones

En el diseño de tu proceso elegiremos las técnicas que mejor satisfagan tus necesidades y tus gustos
Técnica de Musicoterapia Neurológica (NMT®) que emplea la música para recordar y evocar estados emocionales beneficiosos, que la persona aprenderá a utilizar como método de rescate ante situaciones de dificultad. En pacientes con trastornos neurológicos con disfunción de la memoria esta técnica es especialmente útil para inducir estados de ánimo asociativos que facilitan el aprendizaje, y viceversa, posteriormente inducir esos mismos estados de ánimo que facilitan acceder al recuerdo al que fue asociado.
Es una herramienta basada en la investigación que utiliza símbolos y colores para explorar lo que sucede con nuestro estado psicológico y emocional en relación con nuestras etapas de desarrollo en el momento actual. Su enfoque es Junguiano y fue formulado por la artista terapéutica, Joan Kellogg.
Es una herramienta similar a la anterior ideada por Carol Bush, con la cuál me formé personalmente. Trabaja con los símbolos del inconsciente para identificar heridas emocionales y traumas que permanecen sin ser vistos y por tanto, no atendidos.
Es la selección de una canción por parte del paciente que revela información sobre su estado emocional. El musicoterapeuta entonces, la emplea para establecer un vínculo y juntos diseñan el próximo paso en el tratamiento. La música que nos gusta o nos atrae en un momento determinado dice mucho sobre nuestros procesos subconscientes latentes, por lo que en musicoterapia atenderemos constantemente a esa canción que no te puedes quitar de la cabeza.
Uso del canto y ejercicios de voz para facilitar la expresión emocional, aprender a regularse ante estados ansiógenos, mejorar la función respiratoria, así como otros aspectos relacionados con la rehabilitación del habla y el desarrollo de una comunicación eficiente. Cantar canciones es siempre saludable a nivel emocional para todo el mundo. Si además existen disfunciones neurológicas o problemas de desarrollo del habla y del lenguaje, son especialmente llamativos sus efectos positivos sobre la producción vocal, la prosodia, la articulación y el ritmo del habla.
Amar a un ser humano es ayudarle a ser libre. Pero muchas veces nuestras viejas heridas interfieren con las de nuestra pareja y nos enredamos en patrones tóxicos. Por eso las sesiones de musicoterapia en pareja utilizan estrategias psicológicas para ayudar a mejorar la comunicación, la intimidad y la gestión de conflictos entre ambos.

Amar a un ser humano es ayudarle a ser libre. Pero muchas veces nuestras viejas heridas interfieren con las de nuestra pareja y nos enredamos en patrones tóxicos. Por eso las sesiones de musicoterapia en pareja utilizan estrategias psicológicas para ayudar a mejorar la comunicación, la intimidad y la gestión de conflictos entre los ambos.

Es proporcionar un fondo musical de contención ante sentimientos contractivos o ante una situación difícil, para sentir como la música te sostiene y te empodera.
Es la escucha de música con una oreja hacia adentro, la más importante, para ver que se abre en el mundo emocional. Con la oreja hacia afuera, se escucha el estímulo musical y se realiza una acción para expresar lo que está pasando en el interior.
Se trata de jugar (play en inglés = tocar) con los instrumentos para experimentar el disfrute y el logro, sin exigencias sobre el resultado final, sólo para reforzar el “sí puedo” y conectar con el estado de flujo que sentimos los instrumentistas cuando tocamos.
Es la exploración del aparato fonador mediante la entonación de sonidos vocálicos largos y suaves sin crear melodías, para lograr una armonización individual o en grupo (Chanting). Supone una profunda meditación con el uso de nuestra voz que abre a estados de introspección y relajación.
Consiste en enmascarar un sonido por medio de otro, por ejemplo tocar música para no escuchar los pitidos de las máquinas en una planta de UCI de un hospital. En clínica se utiliza para erradicar pensamientos intrusivos o creencias limitantes, superponiendo música a dichos “ruidos mentales”, de manera que el bien, o séa la música, siempre gana.
Es la práctica de usar canciones para evocar recuerdos autobiográficos y emociones, siendo particularmente útil en personas con demencia u otros problemas de memoria. La música actúa como un estímulo, ayudando a los participantes a revivir momentos significativos de su pasado, mejorar el estado de ánimo, fomentar la comunicación y la socialización, y en general, mejorar su calidad de vida.
La música, al ser un contexto no verbal, tiene la capacidad de estimular y facilitar procesos de regresión a experiencias vividas con anterioridad, permitiendo al paciente reconectar con sensaciones y emociones pasadas en un espacio terapéutico seguro. Determinadas canciones nos llevan de una manera muy directa a etapas tempranas de la vida, vivencias materno-infantiles gratificantes, pero también en muchas ocasiones a experiencias traumáticas que nos conectan con una extrema vulnerabilidad y miedo paralizante que, en muchas ocasiones origina fobias, ataques de ansiedad o ataques de pánico. Estas vivencias necesitan ser miradas para poder ser resueltas y esta técnica lo hace posible ya que la música asociada a una experiencia traumática permite recuperar información minuciosa sobre recursos positivos que también están ahí y no habían sido atendidos, y que pueden ayudar a imaginar y dar un nuevo sentido, sanando el trauma.
La improvisación clínica en musicoterapia es un proceso sistemático y organizado en el que el terapeuta y el paciente crean música espontáneamente para lograr objetivos terapéuticos. En relación con el área emocional las intervenciones están específicamente dirigidas a desarrollar la empatía y la intimidad, y a facilitar la exploración emocional.
Entrar en el conflicto sin primero «armarnos» con nuestras luces, fortalezas, habilidades y recursos internos, puede desencadenar una sensación de fracaso que empeore nuestra condición. Por eso siempre el foco será reforzar primero la parte resiliente, que no es otra que nuestro Yo Creativo, imaginativo y sensible. Es donde se encuentra el Campo de Posibilidades Múltiples que propiciará los cambios que queremos en nuestra vida. Como esa parte de uno mismo puede tener múltiples preferencias, incluiremos en las sesiones de musicoterapia cualquier forma de creación artística que le atraiga al cliente: dibujo, escultura, collage, ganchillo, costura, kintsugi, zentangle, mandalas…

* Las técnicas señaladas con asterisco requieren formación especializada adicional al máster de musicoterapia.

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Acompañamos todas tus dimensiones

Cuerpo

Autocuidado, hábitos de vida saludable, regulación y equilibrio energético vital, rehabilitación psicomotora y manejo del dolor / sintomatología.
 

Emoción

Autorregulación emocional, autoestima, creatividad, conexión con el disfrute y expresión de sentimientos reprimidos.
 

Mente

Modificación de creencias limitantes, control de impulsos y rumiación, neurodivergencias, desarrollo de la atención, la memoria, la planificación y la toma de decisiones

Vínculo

Habilidades sociales, desarrollo del lenguaje, comunicación efectiva, asertividad, puesta de límites y resolución de conflictos sociales.
 

Espíritu

Introspección, conciencia reflexiva, conexión trascendental, aceptación, compasión, sentido vital y dignidad del ser humano.